El gobierno de Cuba anunció medidas de emergencia, entre ellas la semana laboral de cuatro días en las empresas estatales y restricciones en la venta de combustible, para enfrentar la crisis energética que sufre la isla bajo la presión de Estados Unidos.
Las políticas de presión del presidente Donald Trump “nos llevan a aplicar un grupo de decisiones, en primer lugar para garantizar la vitalidad de nuestro país, de los servicios fundamentales, sin renunciar al desarrollo”, dijo el vice primer ministro, Oscar Pérez-Oliva Fraga, en un programa de la televisión estatal.
Lea también: Cuba abre la puerta al diálogo con Estados Unidos, pero pone una condición: que sea “sin presiones”
Pérez-Oliva Fraga, también ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, destacó que las medidas anunciadas fueron aprobadas este viernes en una reunión del Consejo de Ministros y que buscan “proteger y asegurar los servicios básicos a la población”.
Entre las medidas, que entrarán en vigor el lunes, están la restricción de la venta de combustible, la reducción de los viajes entre provincias por ómnibus y trenes, el cierre temporal de algunos hoteles y empresas estatales, así como la disminución de la semana laboral a cuatro días (de lunes a jueves) y la práctica del teletrabajo.
“En mi trabajo mandaron a todo el mundo para su casa por un mes”, explicó a la AFP un empleado bancario que prefirió no revelar su identidad. Según la ley, durante ese mes recibirá salario completo.
En materia de educación, se reducirán los horarios de estudio en las escuelas y las universidades aplicarán un sistema de clases semipresencial.
¿Cómo enfrenta Cuba el desabastecimiento de combustible?
El jueves, Díaz-Canel anunció que su gobierno tenía un plan “para enfrentar el desabastecimiento agudo de combustible”. “Vendrán tiempos difíciles” para los 9,6 millones de cubanos, apuntó.
Explicó que ese plan tomó “como referencia” las directrices que el “comandante en jefe”, Fidel Castro(1926-2016), diseñó para enfrentar el “periodo especial”, la crisis económica que generó en la isla la caída del bloque soviético en 1991.
Muchos cubanos aún recuerdan aquellos años de apagones de hasta 16 horas diarias, escasez de alimentos, calles vacías o llenas de bicicletas, fábricas paralizadas y empleados enviados a casa con apenas el 60% del salario.
La economía cubana comenzó a repuntar en 1997, de la mano del turismo y la inversión extranjera, y más sostenidamente a partir de 1999, con el inicio de la alianza política y económica con el presidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013).
Tras un periodo de distensión entre Washington y La Habana bajo el segundo mandato de Barack Obama, Trump llegó a la Casa Blanca en 2017 y reforzó las sanciones que Estados Unidos aplica contra la isla desde 1962.
Ahora se jacta afirmando que, “sin petróleo”, Cuba, a la que considera una “amenaza excepcional” para su país, va a “colapsar”.
Siga leyendo: Alejandro Castro, sobrino de Fidel, negociaría con la CIA una “salida controlada” del régimen cubano