Según los testigos, un grupo de jóvenes compartía en el parque de la Pegaso, en la Sagrera, Barcelona, cuando otro grupo —pero encapuchado y armado con machetes y pistolas— subió una de las rampas que llevaba a la parte superior del lugar. Allí, abrieron fuego con un arma de calibre de 9 milímetros: dos balas impactaron en el joven colombiano, una en la espalda y otra en el estómago. Esta última lo dejó tendido en el suelo.
El problema, dice la Policía local, nacería en un presunto “ajuste de cuentas” entre bandas delincuenciales latinas. La balacera fue escuchada por los vecinos, quienes llamaron a las autoridades y bajaron al lugar para ayudar. En ese momento, el colombiano seguía con vida.
Sin embargo, cuando la Policía de Barcelona llegó, junto al cuerpo médico, el joven ya había fallecido en el suelo del parque. La escena fue vista por sus familiares, entre ellos su hermano menor. Los padres del chico no viven en España, por lo que las autoridades tratan de ubicarlos y entender por qué sus hijos sí viven en el país junto a otros familiares y hace cuánto.
Aunque las labores investigativas se centran los responsables del asesinato, que no han sido detenidos ni identificados. Por el momento, agentes de la Divisió d’Investigació Criminal (DIC) de la región de Barcelona trabajan en la zona recolectando pruebas.
El ajuste de cuentas, dicen las primeras pesquisas, tendría que ver con el control del territorio para venta de drogas.
La policía asegura además que las bandas juveniles que se han formado van más allá de simples organizaciones de microtráfico: los grupos criminales estarían configurando lazos de identidad, pertenencia y familiaridad. También serían vistas por varios jóvenes como respaldo a la discriminación y exclusión.
A pesar de que hablan de “bandas latinas”, los miembros de las agrupaciones serían también españoles hijos de migrantes; españoles con familia española; migrantes africanos y migrantes de otras partes de Europa.
Según las investigaciones, los miembros de las pandillas tendrían sobre todo entre 20 y 30 años, y serían “formados” por personas mayores que son vistas como autoridad. Los jóvenes son captados por medio de redes sociales y discotecas locales.
Lea además: Israel “asesinó deliberadamente a 20.000 niños palestinos”; concluyó informe de la ONU
Los vecinos del parque aseguran que el lugar se ha convertido en el centro del crimen. “Sabíamos que acabaría pasando. Lo que no esperábamos era un tiroteo; normalmente se pelean con cuchillos y machetes”, le dijo uno de los vecinos al medio local El Caso.
En la conversación, los vecinos aseguraron que primero creyeron que los disparos eran para celebrar el paso de España a la siguiente fase de la Copa Mundial de Fútbol. Cuando se asomaron por la ventana, vieron al joven tendido en el suelo respirando con dificultad.
Su muerte es la segunda en menos de cuatro meses. A finales de marzo, un joven dominicano de 20 años falleció en L’Hospitalet de Llobregat, en Barcelona, también tras ser abaleado. En total, este año han sido asesinadas (con armas de fuego) 7 personas en Cataluña.
En cuanto al caso del joven colombiano, la Consellera de Interior y Seguridad Pública de Cataluña, Núria Parlon, aseguró:
“Condena rotunda a la máxima expresión de violencia que representan los hechos ocurridos esta madrugada en el Parque de la Pegaso durante los que ha perdido la vida un menor. Los hechos están bajo investigación de Mossos que trabaja para encontrar a los autores. Primeros indicios de la investigación apuntan a enfrentamientos entre bandas”.
¿Qué pandillas juveniles existen en España?
Las autoridades españolas consideran que las pandillas juveniles más activas del país son Dominican Don’t Play (DDP) y Trinitarios, dos organizaciones de origen dominicano que concentran buena parte de los hechos violentos atribuidos a este tipo de estructuras.
Según la Policía, ambas han elevado su capacidad de intimidación y recurren cada vez con mayor frecuencia a cuchillos y armas de fuego en los enfrentamientos entre grupos rivales.
Además de las disputas violentas, mantienen una competencia por el control de economías ilegales como la venta de drogas, las extorsiones y distintos fraudes informáticos.
Le puede interesar: Falleció conductor que atropelló a 17 personas en medio de celebraciones en México por clasificación en el Mundial
Los investigadores también han advertido la aparición de nuevas pandillas con dinámicas similares. A diferencia de años anteriores, estos grupos ya no suelen identificarse mediante prendas de vestir, colores o símbolos visibles, sino que buscan pasar desapercibidos.
Para consultar contenido prémium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el mundo, regístrese aquí.