Medellín será el punto de encuentro de especialistas de Colombia, Perú, México y otros países de América Latina durante el Congreso Internacional de Oncología Auna, que se realizará el 2 y 3 de octubre. El encuentro pondrá sobre la mesa algunos de los principales desafíos que enfrenta la atención del cáncer: desde la incorporación de la medicina de precisión y las nuevas terapias hasta el desarrollo de capacidades para atender enfermedades cada vez más complejas fuera de las grandes ciudades del país.
Los avances que hoy están redefiniendo la oncología abren posibilidades de tratamiento cada vez más personalizadas, pero también elevan las exigencias para la atención. El uso de biomarcadores, la inmunoterapia, las terapias dirigidas y las nuevas tecnologías de radioterapia requieren capacidad diagnóstica, talento especializado, investigación y equipos multidisciplinarios capaces de definir la mejor alternativa para cada paciente.
Ese cambio ocurre, además, en momentos en que la demanda de atención seguirá creciendo. Según GLOBOCAN, en 2024 se estimaron 123.053 casos nuevos de cáncer en Colombia y las proyecciones apuntan a cerca de 250.000 casos anuales en 2050, impulsados principalmente por el crecimiento y envejecimiento de la población. El desafío no será solamente atender a más personas, sino hacerlo frente a enfermedades y alternativas terapéuticas cada vez más complejas, en dónde la innovación y la investigación juegan un papel preponderante.
De la innovación a mejores resultados
Colombia cuenta con una fortaleza importante para enfrentar ese escenario: talento clínico y capacidades técnico-científicas reconocidas. Sin embargo, persiste un reto que atraviesa buena parte del sistema de salud: la fragmentación de la atención entre instituciones, especialidades y niveles de complejidad.
Para Auna, avanzar implica precisamente lograr que esas capacidades funcionen de manera conectada alrededor del paciente. El foco no está solamente en aumentar el número de servicios, sino en conseguir diagnósticos más oportunos, reducir los tiempos para iniciar los tratamientos, dar continuidad a la atención y medir los resultados que se obtienen en salud.
La integración es una pieza central de ese modelo. Cuando los distintos niveles de atención no están conectados, un paciente puede repetir exámenes, recorrer varias instituciones, enfrentar procesos administrativos adicionales o llegar más tarde al tratamiento que necesita. En cambio, una ruta articulada permite identificar antes una enfermedad, remitir oportunamente y dar continuidad al manejo clínico.
En Montería, un buen ejemplo es la iniciativa Consultorios Dorados, desde donde IMAT Oncomédica Auna ha trabajado en la articulación con la atención primaria en todo el departamento de Córdoba y en el fortalecimiento de capacidades para favorecer una detección más temprana y una remisión oportuna de pacientes oncológicos pediátricos.
“El reto de Colombia no es solamente tener más servicios oncológicos, sino desarrollar en las regiones las capacidades necesarias para diagnosticar y tratar cánceres cada vez más complejos. Eso implica contar con talento especializado, tecnología, diagnóstico oportuno, investigación y equipos que trabajen de manera integrada alrededor del paciente”, afirma Manuel González Fernández, gerente de Investigación e Innovación de Auna.
Investigación para transformar la salud
En una oncología que evoluciona rápidamente, la investigación clínica cumple un papel adicional: permite participar en la generación de evidencia sobre los tratamientos que marcarán los próximos años y preparar al talento médico para incorporarlos a la práctica clínica.
Actualmente, Auna desarrolla estudios clínicos en diversas especialidades, entre ellas cáncer de pulmón, seno y vejiga, además de terapias personalizadas en oncología. En 2025, la organización registró 107 publicaciones científicas y actualmente mantiene activos 132 ensayos clínicos en la región.
En el caso de los pacientes que participan en estudios clínicos, además de contribuir a evaluar nuevas moléculas, terapias dirigidas e inmunoterapias, estos estudios pueden ampliar las alternativas disponibles para algunos de ellos, así como aportar a generar evidencia para las decisiones médicas futuras.
El fortalecimiento de estas capacidades también empieza a reflejarse en la producción científica de las instituciones. IMAT Oncomédica, en Montería, y Clínica Las Américas, en Medellín, figuran en el Nature Index como parte del avance de la investigación desarrollada desde instituciones hospitalarias colombianas.
La innovación, sin embargo, no depende exclusivamente de incorporar nuevas tecnologías. También exige preparar al cuerpo médico para utilizarlas y conectarlas con mejores decisiones clínicas para así asegurar mejor calidad y resultados para los pacientes.
El Congreso Internacional de Oncología Auna reunirá estas discusiones durante dos días. El propósito es conectar la evidencia científica con la práctica clínica y con la formación de los profesionales que deberán incorporar estos avances en los próximos años.
En ese contexto, el desafío que plantea el encuentro de Medellín va más allá de conocer cuál será la próxima tecnología o tratamiento contra el cáncer. La pregunta es cómo lograr que esos avances se integren a modelos de atención capaces de detectar antes, tratar oportunamente y acompañar de manera continua a los pacientes, también fuera de las principales ciudades del país.
*Contenido en colaboración con Auna.