El aroma de las hierbas y las esencias naturales se siente desde la entrada de la Tienda Naturista y Esotérica Lucerito. De un pebetero salen fragancias que se mezclan con las de los productos que llenan las vitrinas. Detrás del mostrador está María Lida Álvarez, aunque todos la conocen como Lucerito. Habla con serenidad, sonríe mientras cuenta su historia y atiende a quienes llegan en busca de algún producto.
Mientras conversa, una clienta se acerca a preguntar por un suplemento. Lucerito se levanta y la atiende a la vez que explica que ha aprendido a conocer cada producto, sus beneficios y contraindicaciones. Es un conocimiento que ha construido con los años, entre consultas a proveedores e investigaciones.
Antes de llegar a Campamento, vivía en Bello, donde trabajó en confecciones, supermercados y otros negocios. También tuvo su propio taller, pero quería emprender algo distinto. Fue mientras atendía la tienda naturista de una prima que conoció a una mujer que había viajado desde este municipio. La conversación despertó su curiosidad y, en 2019, decidió viajar para conocerlo.
El pueblo le gustó tanto desde la primera visita que comenzó a buscar un local. Cuando ya estaba a punto de irse, le confirmaron que podía alquilar el que hoy ocupa su negocio. “Yo me vine con nada. No tenía vitrina, ni un solo producto. Pero en esa semana, de lunes a viernes conseguí todo”.
Al principio desconocía varios requisitos sanitarios. En una de las primeras visitas de inspección, le decomisaron plantas que tenía amarradas en manojos y tuvo que aprender a organizar los productos y buscar proveedores que los entregaran debidamente empacados y etiquetados.
“Yo digo que no son problemas, son aprendizajes”. Desde entonces investiga cada producto antes de venderlo. También observa qué buscan sus clientes para ajustar la mercancía a las necesidades del negocio.
Lucerito vive sola en Campamento y tiene a su familia en otros municipios, pero dice que nunca se ha sentido extraña en el pueblo. “Yo sí quiero muchísimo Campamento porque desde el primer día que llegué me acogieron como si hubiera vivido aquí toda la vida”.
Su relación con la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia también ha sido parte de ese recorrido. Ha recibido orientación para realizar trámites y ha participado en capacitaciones sobre atención al cliente y finanzas.
“Mi misión es transmitir amor y paz”. Aunque su familia quisiera tenerla más cerca, Lucerito deja su futuro en manos de Dios. Por ahora, sigue detrás del mostrador, aprendiendo y atendiendo a quienes cruzan la puerta de su tienda.
