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Lo que nadie vio: así fue el emotivo encuentro de los jugadores de Colombia con sus familiares en pleno Mundial

Tras el triunfo de Colombia ante Uzbekistán, la celebración no terminó con el pitazo final. Cuando las cámaras se apagaron, los jugadores vivieron los momentos más emotivos de la noche junto a sus familias en el estadio.

  • Las sonrisas de Santiago Arias al disfrutar con sus seres queridos tras la victoria ante Uzbekistán.
    Las sonrisas de Santiago Arias al disfrutar con sus seres queridos tras la victoria ante Uzbekistán.
  • Yerry Mina en una de sus facetas más tiernas: la de ser papá.
    Yerry Mina en una de sus facetas más tiernas: la de ser papá.
  • Luis Suárez y su esposa, quienes parecen ser novios eternos, al evidenciar su constante enamoramiento.
    Luis Suárez y su esposa, quienes parecen ser novios eternos, al evidenciar su constante enamoramiento.
  • Para su mamá, Richard Ríos siempre será el niño mimado. FOTOs Juan antonio sánchez
    Para su mamá, Richard Ríos siempre será el niño mimado. FOTOs Juan antonio sánchez
hace 1 hora
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La euforia se apoderó del estadio Azteca apenas el árbitro decretó el final del encuentro. Colombia había debutado con victoria en el Mundial de 2026 y más de 75.000 compatriotas, que durante noventa minutos convirtieron las tribunas en una extensión del territorio nacional, celebraban una jornada inolvidable en Ciudad de México.

Sobre el césped, los jugadores se abrazaban, intercambiaban felicitaciones y reconocían el esfuerzo de sus rivales. Luego levantaban los brazos hacia las graderías para agradecer el respaldo incondicional de una afición que jamás dejó de alentarlos. Parecía el cierre perfecto de una noche histórica. Sin embargo, la verdadera celebración apenas estaba por comenzar.

Cuando las cámaras dejaron de transmitir y gran parte de las luces del coloso mexicano se apagaron, el escenario cambió por completo. El ruido ensordecedor de la multitud dio paso a una atmósfera íntima y silenciosa. Como ocurre después de toda batalla, al final siempre espera la familia.

Minutos después, los futbolistas regresaron al campo. Ya no vestían los uniformes empapados por el esfuerzo, sino ropa deportiva cómoda. Las pulsaciones habían disminuido y el cansancio comenzaba a mezclarse con la satisfacción del deber cumplido. En la tribuna sur los aguardaban padres, esposas, hijos, hermanos y amigos; aquellos que conocen de cerca el sacrificio que exige llegar hasta una Copa del Mundo.

Lo que siguió fue una escena cargada de humanidad. Los abrazos, los besos y las risas resonaron en un estadio prácticamente vacío, pero aún repleto de emociones.

¿Cómo compartieron los futbolistas con las familias?

Yerry Mina, quien no tuvo participación en el partido, encontró su propio momento de protagonismo lejos de la competencia. Con la misma fortaleza que lo caracteriza dentro de la cancha, levantó en brazos a uno de sus pequeños hijos y jugó con él, dibujando una imagen que valía tanto como cualquier celebración de gol.

Uno de los instantes más emotivos lo protagonizó Luis Javier Suárez. El delantero se reencontró con su esposa, la española Carolina Rubia. Entre abrazos, sonrisas y gestos de complicidad, ambos reflejaron una felicidad que iba más allá del resultado deportivo: la alegría compartida de quienes han recorrido juntos un largo camino para llegar hasta allí.

A pocos metros, Santiago Arias no podía ocultar la sonrisa. El experimentado lateral derecho disfrutó durante largos minutos junto a su esposa e hijos, absorbiendo cada segundo de una noche que seguramente permanecerá para siempre en la memoria familiar.

Johan Mojica también vivía su propia celebración. Rodeado de seres queridos, compartía con su hermano Harrison Mojica, tan idéntico físicamente que parecía su reflejo. Mientras tanto, cargaba con orgullo a dos pequeños niños que lucían la camiseta número 17 y una inscripción sencilla pero poderosa en la espalda: “Papá”.

El delantero Jhon Córdoba aprovechó la tranquilidad posterior al partido para conversar con una voz autorizada. A su lado estaba su padre, Manuel Acisclo Córdoba, el recordado exfutbolista conocido como “El Triciclo”. Entre palabras de aliento, consejos y orgullo paternal, ambos compartieron un momento que resumía generaciones enteras dedicadas al fútbol.

Otro capítulo especial tuvo como protagonista a Richard Ríos. El mediocampista fue recibido por un abrazo interminable de su madre, Sandra Montoya, una de las figuras fundamentales en su crecimiento personal y deportivo. Sandra llevaba puesto un sombrero vueltiao, símbolo que ha acompañado en numerosas ocasiones las celebraciones del jugador y que, una vez más, representó el orgullo de toda una familia y de un país.

Mientras tanto, miles de aficionados abandonaban el Azteca cantando y festejando la victoria. Sin embargo, en la tribuna sur se disputaba otro encuentro, quizá menos visible pero igual de trascendental. Era el partido entre los futbolistas y quienes han estado presentes en cada sacrificio, en cada viaje, en las derrotas dolorosas y en los triunfos memorables.

Allí no había marcadores ni estadísticas. Solo emociones. El tercer tiempo del debut mundialista de Colombia se jugó lejos de los reflectores, pero estuvo cargado de tanto amor y felicidad como la que sintieron más de 50 millones de colombianos tras el exitoso estreno de la Selección. Porque detrás de cada jugador que salta al campo existe una familia que también compite, que también sufre y que, cuando llega la victoria, la celebra como si fuera propia.

9:00
de la noche de este martes, segundo partido de Colombia en el Mundial. El rival, Congo.

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