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La “vieja confiable” del petrismo: así ataca en las calles y redes a favor de Cepeda, ¿le alcanzará?

Tras el revés en la primera vuelta, el Pacto Histórico ha intensificado su actividad en calles, universidades y redes sociales. Marchas, activismo digital y hasta comunidades k-pop hacen parte de un movimiento que busca movilizar votantes.

  • El candidato Iván Cepeda y su equipo de campaña. Foto: Colprensa
    El candidato Iván Cepeda y su equipo de campaña. Foto: Colprensa
hace 2 horas
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La derrota de Iván Cepeda en la primera vuelta presidencial dejó al Pacto Histórico de frente a la necesidad de remontar un escenario que no calculaba. Por eso ahora acuden a “la vieja confiable”, reactivar lo que se conoce como primera línea, agitar las universidades y repotencias los ataques digitales. Todo esto con el fin de sembrar miedo de que Colombia se puede “incendiar” si el Pacto no gana las elecciones: una pataleta. El país ya conoce la estrategia, más de Petro que del propio Iván Cepeda.

El petrismo estaba cómodo con lo que anunciaban las encuestas. Muchos lo daban por ganador y, por eso, cuando los resultados no fueron los que esperaba, vino la secuencia propia de quien recibe una mala noticia. Primero la negación, luego quedarse pasmado y ahora la etapa del desespero, movilizar todo lo que se tiene a la mano y hasta quitar lo que no favorece, como lo hicieron este mismo jueves cuando anunciaron que no van más con la Constituyente.

“Toma” de las universidades

Lo de acudir a la movilización por parte del presidente ya es cuento conocido, por no decir viejo. Es el principal agitador de la protesta, el estallido y el descontento social. Fue el promotor del estallido social del 2021 y gracias a eso resultó vencedor en las elecciones de 2022, cuando derrotó el proyecto político de la derecha. Ahora, la estrategia parece calcada.

Desde este lunes, los jóvenes que salieron a protestar cerca de la Universidad Nacional de Bogotá. Lo mismo repitieron en Medellín y Cali. Pero, como escribieron en redes sociales, son 500 jóvenes en la calle gritando a favor de Cepeda, frente a más de 10 millones de personas que votaron por De la Espriella el domingo.

“Hay gente de esa encapuchada, que incluso vinieron de otras partes de Colombia a la U. de A. Pueden seguir amenazando, tener el apoyo de Petro, pero no pueden violar la ley. Quieren incendiar el país de nuevo con las primeras líneas. Pero aquí vamos a hacer respetar la ciudad”, dijo el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez.

El análisis desde administración y la misma academia es que esto podría ser el inicio de la estrategia de la primera línea.

“Están armados, llenos de explosivos y hacen daño a la U. de A., a Medellín y a Colombia. Cómo quieren incendiar el país. Mi instrucción a la Policía es muy clara: preservar el orden y la tranquilidad en Medellín. La policía tiene que responder con contundencia contra el terrorismo de estos grupos”, puntualizó el alcalde.

En el caso de la Universidad del Valle, en Cali, donde también hubo manifestaciones, anunciaron la suspensión de las actividades académicas hasta el próximo 23 de junio.

“Están en el marco de su autonomía. Hacemos un llamado a continuar con las actividades académicas e investigativas”, dijo en Caracol Radio, Guillermo Murillo Vargas, rector de la Universidad del Valle.

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Los grupos sociales y colectivos se están moviendo en las ciudades capitales, organizándose para llamar la atención, afectando principalmente la movilidad.

“Nos organizamos desde la autonomía, varias organizaciones, varios parches, varias colectividades (...) nos vamos a tomar todo el recorrido de la Séptima, estamos armando tropas de payasos y bufones, nos vamos a tomar TransMilenio y los portales”, dice un activista petrista en una concentración desde el sur de Suba.

Sin embargo, en las mismas redes sociales el sentir parece ser otro. “La gente ya no cree en FALSAS ‘luchas sociales’”, se lee en alguna publicación.

Dora Ramírez Vallejo, profesora de análisis del discurso político, coincide en que las narrativas que fueron efectivas durante el estallido social de 2021 podrían no tener hoy el mismo impacto sobre la ciudadanía.

“Hoy los colombianos ya tienen una experiencia acumulada del estallido social y del gobierno de Gustavo Petro que llegó al poder en ese contexto y con esas mismas narrativas”, explicó.

A su juicio, ese aprendizaje colectivo ha transformado la manera en que los ciudadanos reciben este tipo de mensajes. “Por eso, no necesariamente los mismos repertorios discursivos y simbólicos que resultaron eficaces en el pasado producirán los mismos efectos electorales en el presente. Los significados políticos nunca permanecen fijos; se disputan, se transforman, se negocian y también pueden desgastarse”, agregó.

Justamente, el concejal de Bogotá, Julián Sastoque, cuestionó la estrategia y advirtió que se trata de una “mala jugada” por parte de la campaña.

“Bloquear la Séptima en plena hora pico gritando arengas repletas de insultos y odio, con banderas de ‘Guerra a muerte’ o del M-19. Francamente, no entiendo la torpeza con este tipo de estrategias electorales del petrismo en una segunda vuelta. Incomprensible”, escribió.

Cepeda se monta al K-pop

El frente más importante parece estar en internet. TikTok, Instagram y X se han convertido en el principal campo de batalla de la campaña. Influenciadores y creadores de contenido han incrementado la producción de mensajes dirigidos especialmente a públicos jóvenes.

Parece cómico o, como dirían los propios jóvenes, “random”. Ver a Cepeda, que no se define necesariamente por su carisma, o a su fórmula, Aida Quilcué, haciendo el gesto representativo del movimiento coreano. Y hasta los propios mensajes resultan llamativos, como el de la senadora Clara López, cuando escribió: “¡Me apunto! ¿Cómo me vuelvo kpoper a los 76 años? Ya me pongo a aprender. Nos vemos en TikTok”.

La campaña ha optado por la viralidad más que por lo tradicional. El periodista Melquisedec Torres, en un análisis frente al control que parecen tener los influenciadores en la contienda, cuestionó que todo se reduzca a ese plano.

“Para decir un solo ejemplo, el señor Wescol, con miles de seguidores, es una persona absolutamente básica en su nivel intelectual, y no estoy estigmatizando de ninguna manera lo que él sea o no sea como persona, sino que él representa miles de personas y, sin embargo, no tiene capacidad de comprensión y de análisis de lo que está haciendo”, dijo y agregó: “Ya veo un punto grandísimo del debate público, pero, lastimosamente, ese debate público se quedó en la poca capacidad que el señor tiene para llegar a confrontar o a discutir unos temas mínimos del debate público en el país”.

La relevancia de estos grupos radica menos en su tamaño que en su capacidad de coordinación. Su experiencia posicionando tendencias, amplificando mensajes y movilizando audiencias digitales los convierte en actores capaces de influir en la conversación pública, especialmente entre votantes jóvenes que consumen información a través de redes sociales. De ahí que ahora Cepeda busque ese voto y movilización.

Al mismo tiempo, también se ha intensificado la confrontación digital. La campaña entró en una fase en la que los ataques, la circulación de videos virales y las disputas por la narrativa electoral ocupan buena parte de la discusión pública. Tanto seguidores del Pacto Histórico como simpatizantes de la oposición libran una competencia permanente por imponer temas, cuestionar adversarios y captar la atención de los indecisos.

El temor en la campaña de Cepeda, dicen internamente, está en la alta probabilidad de que la ventaja obtenida por Abelardo de la Espriella en la primera vuelta termine consolidándose en la segunda. El objetivo es convencer a nuevos votantes y garantizar que quienes respaldan al petrismo lleguen efectivamente a las urnas.

La segunda vuelta presidencial se definirá en buena medida por esa capacidad de movilización. Y en esa disputa, el Pacto Histórico parece haber decidido jugar simultáneamente en las calles, en las universidades y en las redes sociales, tres escenarios que considera clave para mantener vivas sus opciones de continuar en el poder, pero al mismo tiempo, tres escenarios que parecen repeler a quienes antes apasionaba porque ”tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe”.

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