Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
7 y 9
En los brazos de Dios, en los que ella se pone cada mañana, Cruz Elena se toma una copita de vino Sansón. Ese, además de no guardar odios en la bodega de su corazón, es el secreto que le permite levantarse día a día con fuerzas incluso para cantar y bailar. No importa que tenga 100 años y que 80 de ellos los haya pasado en la que parecía una huida interminable de los azotes de la violencia.
Ahora se goza una segunda vida. Una en la que por fin no asoman las armas y las amenazas de los victimarios: los pájaros de la violencia partidista de los cincuenta y sesenta. Los guerrilleros de los ochenta. Los milicianos de los noventa y los paramilitares del 2000. “A veces se me olvida todo y meto a esos violentos en mis rezos, a la guerrilla, a los que estén vivos y muertos”.
Su vitalidad no la agota siquiera la espera para que el Estado colombiano, mediante la Unidad de Reparación a Víctimas, le entregue una indemnización que también debe ser para su hija, con la que tuvo que peregrinar por el Suroeste...