Marino Hinestroza no ha tenido buen desempeño en el Vasco da Gama de Río de Janeiro. El colombiano arribó al conjunto cruzado como una estrella, siendo su fichaje el tercero más caro (4.5 millones de dólares) en la historia del Vasco.
La presencia del ágil extremo vallecaucano en Brasil no ha sido fácil. Sus principales cualidades no se han visto reflejadas con la camiseta de Vasco hasta el momento. El talento lo tiene, pero por un motivo u otro no ha sido su año. En primera instancia, cuando Marino llegó al club carioca, lo hizo por petición del entrenador Fernando Diniz, el cual dejó el club en marzo de 2026. Lo reemplazó Renato Portaluppi, quien confía poco en él.
Hinestroza suma 433 minutos en 15 partidos jugados, de los cuales solo fue inicialista en 3 compromisos. Marino no anotó goles ni asistió a un compañero en ningún duelo de la temporada, lo que resulta decepcionante para directivos, cuerpo técnico e hinchada de Vasco da Gama. Por esta razón, una salida que beneficie en igual medida al club blanquinegro es la mejor opción.
Intercambio por Robert Arboleda
En los octavos de final de la Copa Libertadores 2025, Atlético Nacional se enfrentó a São Paulo. El club colombiano contaba en aquel entonces con Marino Hinestroza en sus filas. Tanto en el duelo de ida como en el de vuelta, el desempeño del delantero vallecaucano llamó la atención del Tricolor do Morumbí.
Sao Paulo fue uno de los tantos interesados en Hinestroza para la temporada 2026. Sin embargo, perdió la pulsada con Vasco da Gama (también sonó para Boca Juniors de Argentina). Pero, como si el destino los uniera, 5 meses después, Marino está cerca de llegar al gigante paulista en un intercambio por el defensor Robert Arboleda.
Una situación similar pasa en los clubes: en Sao Paulo no cuentan con Arboleda y en Vasco, al parecer, Marino no es un jugador fundamental para la plantilla. El ecuatoriano fue puesto en el ojo del huracán tras ausentarse 30 días de su club sin justificación alguna. El jugador apareció en Ecuador cuando todos se preguntaban dónde estaba. El Tricolor no quiere que se vaya gratis, al menos lo quiere usar como ficha de cambio.
En esta ecuación, la regla de Renato Portaluppi está por cumplirse al pie de la letra. Esto dijo el entrenador el pasado 4 de abril: “cuando me ofrecían jugadores colombianos o ecuatorianos que me gustaban, solo les daba el visto bueno para ficharlos una vez que se habían adaptado al fútbol brasileño”. Justamente eso es lo que puede pasar: un ecuatoriano con más de 6 años en Brasil a cambio de un colombiano que volvió al Brasileirao hace poco tiempo.