La situación comenzó después del partido disputado el 7 de julio en Vancouver, Canadá. Colombia igualó 0-0 con Suiza durante los 120 minutos y terminó eliminada por 4-3 en la definición desde el punto penal. En el minuto 114, Campaz tuvo una clara oportunidad para marcar el gol que pudo haber cambiado la historia del encuentro, pero su remate se fue desviado.
Después de la eliminación, sus redes sociales se llenaron de críticas, insultos y amenazas. La gravedad de los mensajes trascendió al futbolista y alcanzó también a integrantes de su familia.
“Que se metan con la familia, eso no tiene derecho”
Mike Campaz, quien también fue futbolista profesional y tuvo pasos por equipos como Deportes Tolima, relató el difícil momento que ha vivido el núcleo familiar, originario de Tumaco y radicado en Ibagué.
“Nosotros no nos vemos metidos en problemas ni altercados. Ver mensajes de gente acá en Ibagué discriminándolo como si fuera un criminal duele mucho”, manifestó el hermano del jugador durante la entrevista.
Mike diferenció las críticas deportivas de las intimidaciones personales y aseguró que Jáminton está acostumbrado a recibir cuestionamientos por su desempeño.
“Quienes somos del fútbol sabemos que existen críticas y comentarios sobre si un jugador es malo o no, y Jaminton está preparado para eso. Pero que se le metan con la familia, eso no tiene derecho”, expresó.
La decisión de no volver al país también tuvo un fuerte impacto emocional. El regreso después del Mundial representaba una oportunidad para reencontrarse con sus seres queridos, pero las circunstancias obligaron a cambiar los planes.
“Tener que decirle que no viniera fue muy duro porque era la fecha en la que nos podíamos ver. Ya tendremos tiempo para compartir y darle un abrazo”, contó su hermano.
La Federación rechazó las amenazas
El caso provocó también la reacción de la Federación Colombiana de Fútbol. El organismo rechazó públicamente las amenazas contra Campaz y pidió a la Fiscalía investigar los hechos y determinar quiénes estaban detrás de las intimidaciones.
La Federación recordó que ningún resultado deportivo puede justificar amenazas contra un futbolista y su familia. El propio Campaz también se pronunció en redes sociales y pidió dejar de lado el odio.
“Podemos pensar diferente, sentir frustración o tristeza, pero ninguna pasión justifica el odio y vivir con miedo”, escribió el jugador después de la eliminación.
Su mensaje generó muestras de respaldo desde diferentes sectores del fútbol. Uno de los apoyos más destacados fue el de Ángel Di María, compañero de Campaz en Rosario Central, quien le pidió levantar la cabeza y le recordó que había cumplido el sueño de disputar un Mundial con Colombia.
El caso quedó en manos de las autoridades
La familia Campaz confirmó que las amenazas ya son conocidas por las autoridades colombianas. Según explicó Mike, cuentan con acompañamiento de la Inteligencia de la Policía Nacional para hacer seguimiento a las llamadas y mensajes recibidos.
El objetivo es establecer el origen de las intimidaciones y determinar quiénes son los responsables.
El caso volvió a despertar además el recuerdo de Andrés Escobar, asesinado en Medellín pocos días después del Mundial de Estados Unidos 1994, en un episodio que marcó para siempre la relación entre el fútbol colombiano y la violencia. La diferencia fundamental es que, en el caso de Campaz, las autoridades ya tienen conocimiento de las amenazas y realizan seguimiento a la situación.
Un jugador que busca seguir adelante
Jáminton Campaz, de 26 años, ha construido su carrera a partir de un proceso de superación que comenzó en el corregimiento de Chontal, en Tumaco. Su talento lo llevó al fútbol profesional y posteriormente al exterior, donde actualmente defiende los colores de Rosario Central.
El Mundial representó uno de los momentos más importantes de su trayectoria. Después de cumplir el sueño de vestir la camiseta de Colombia en la máxima competición del fútbol, una acción desafortunada terminó convirtiéndolo en uno de los principales blancos de las críticas tras la eliminación.