El hincha de Atlético Nacional tuvo razones de sobra para sonreír este domingo. Desde mucho antes de que rodara la pelota, las tribunas del Atanasio Girardot comenzaron a llenarse de camisetas verdes y de ilusión. La cita tenía varios motivos: recibir a James Rodríguez, despedir con honores a un ídolo como David Ospina y, finalmente, acompañar al equipo en su compromiso frente a Águilas.
La tarde comenzó con una bienvenida que quedará en la memoria de los aficionados. James salió al campo acompañado por su familia y el estadio explotó en aplausos. El nuevo refuerzo verdolaga tomó el micrófono y dejó una frase que rápidamente se convirtió en uno de los momentos más recordados de la jornada: “Este club es un ganador y yo también”.
La respuesta de la hinchada fue inmediata. El aplauso retumbó en el Atanasio, mientras James levantaba los brazos y disfrutaba de sus primeros minutos como jugador de Nacional ante una multitud que espera verlo pronto vestido de corto y dentro de la cancha.
Después llegó el turno de David Ospina. El arquero recibió el homenaje de los aficionados y, visiblemente emocionado, también tomó la palabra para agradecer el cariño recibido. Fue otro momento especial antes de que toda la atención volviera al fútbol.
Con la emoción todavía a flor de piel comenzó el partido. Y Nacional estuvo cerca de mantener esa temperatura desde el primer minuto. Franco Armani apareció con una doble atajada que levantó nuevamente a las tribunas y dejó claro que, aunque James todavía no debutaba, había otras figuras dispuestas a hacerse protagonistas.
El primer tiempo, sin embargo, fue más cerrado de lo que esperaba la multitud. Águilas se replegó, esperó a Nacional y trató de cerrar los espacios. El conjunto verdolaga tuvo la pelota, manejó el partido durante varios pasajes, pero careció de la claridad necesaria para transformar la posesión en ocasiones de gol. El panorama cambió en la segunda parte.
La entrada de Edwin Cardona, Ian Poveda y el argentino Elías Cabrera le dio otro aire al conjunto verde. Entre los tres comenzaron a cambiarle el decorado a un partido que parecía encaminado hacia un empate sin goles.
Poveda fue el primero en romper el partido. Su velocidad y habilidad dentro del área provocaron una acción que terminó en penalti. La jugada fue revisada por el VAR y, una vez confirmada la decisión, Edwin Cardona tomó la responsabilidad.
El volante no falló. Con seguridad, mandó la pelota al fondo de la red y desató la celebración en el Atanasio. Nacional encontraba el camino del gol y la hinchada, que había llegado con la ilusión de una tarde especial, comenzaba a disfrutar también del equipo. Pero todavía faltaba una pincelada.
Elías Cabrera recibió y encontró el espacio para lanzar un pase preciso a la velocidad de Ian Poveda. El atacante ganó metros, quedó de cara al arco y definió para marcar el 2-0 definitivo. Otra vez el Atanasio explotó. La fiesta estaba completa.
James había sido presentado, Ospina había recibido el homenaje de la hinchada y Nacional había respondido con una victoria. Los tres ingredientes de una tarde que terminó siendo redonda para el aficionado verdolaga.
Con el triunfo, Nacional llegó a 15 puntos y, con dos partidos menos, se mantiene en el podio de la tabla, en el tercer lugar. Más allá de los números, el equipo dejó la sensación de haber dado otro paso en su proceso de crecimiento.
El hincha salió sonriente del Atanasio. Ya tuvo la presentación de James, disfrutó el homenaje a Ospina y celebró una victoria que alimenta la ilusión. Ahora queda esperar por el momento más esperado: el debut del nuevo número 23 dentro de la cancha.
La próxima estación será este miércoles, cuando Nacional visite al Inter de Bogotá en El Campín. Allí, el equipo buscará seguir levantando su nivel mientras la expectativa por James Rodríguez crece cada vez más.
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