Este mes, Las Deseo lanzó en plataformas su primer disco de larga duración Humanos, imperfectos y casi hermosos, un trabajo completamente grabado en los estudios musicales públicos de Medellín.
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El proceso fue relativamente rápido y sencillo.
El grupo está conformado por los hermanos Juan Sebastián y Federico Fernández Gärtner, y su primo Pablo Cano. Las Deseo empezó poco después de pandemia, sin mucha pretensión, por el gusto de hacer música así fuera para ellos mismos, dejando salir las canciones que se les iban ocurriendo. Es un ensamble pequeño, de dos guitarras y un cajón peruano.
Hasta ahora habían publicado tres EP´s todos grabados de forma muy casera, pero cuando quisieron sacar su primer disco de larga duración se encontraron con los estudios públicos de la ciudad, también conocidos como Laboratorios de Producción Sonora.
–Yo tengo el hábito de leer titulares de diferentes periódicos y un día, como en marzo del año pasado, encontré uno en EL COLOMBIANO que decía que Fico y J Balvin habían inaugurado un Laboratorio de Producción Sonora, di clic, me quedé leyendo, conocí la propuesta, escribí al estudio y como a los tres meses recibí un correo de Diego Cano, el productor encargado de la Casa de la Cultura Ávila (Comuna 9 Buenos Aires) –dice Juan Sebastián.
La primera reunión que tuvieron con Diego fue por videollamada. El productor les preguntó por el proyecto, quería saber en qué estaba y cuáles eran sus pretensiones. Luego se citaron personalmente en el estudio, le mostraron la música que tenían y le contaron que querían grabar un disco.
–Lo que nosotros hacemos aquí básicamente es un diagnóstico y desde ahí empezamos un proceso de asesorías y acompañamiento. Las Deseo llegaron por medio de la convocatoria pública que estábamos haciendo, yo recibo el correo, hablamos, hago el diagnóstico, en el caso de ellos me enfoqué en lo musical y en trazar una ruta para lo que viene, les di unas recomendaciones, unas tareas y empezamos un proceso que derivó en la grabación del disco en vivo –dice Cano, productor encargado del estudio.
De más o menos 30 canciones que Las Deseo tenían escritas, escogieron siete para el disco y decidieron hacer la grabación en bloque, todos tocando a la misma vez: un sonido en vivo, con todas las dificultades que esto implica, con errores, imperfectos, todo lo contrario a la música de estos tiempos de Inteligencia Artificial que busca borrar el error, el rastro de humanidad.
Como en Ávila no había un espacio que les permitiera grabar en bloque, Diego gestionó un lugar en el Centro Cultural de Moravia. Allí llegaron el 9 de octubre y en una mañana grabaron el disco completo.
–Fue una experiencia increíble, muy minuciosa y ordenada. Diego y las demás personas que acompañaron el proceso son muy serios, son como niños que juegan muy seriamente, tienen toda la parte lúdica y de exploración de un laboratorio, pero son muy serios y te plantean las cosas de manera muy precisa y van documentado todo –cuenta Juan Sebastián.
El proceso que vino después de la grabación –masterización, diseño, distribución– ha estado en manos de la agrupación, pero menciona Juan Sebastián que el mero hecho de grabar en un estudio particular les hubiera podido costar, por lo menos, 11 millones de pesos. En el estudio público no tuvieron que pagar nada. Lo que sí hicieron, por iniciativa propia, fue documentar el proceso a través de videos para compartirlo con otras personas.
En Medellín hay siete de estos espacios, también conocidos como Laboratorios de Producción Sonora - LPS, los cuales hacen parte de Medellín Music Lab, un proyecto de la Alcaldía de Medellín creado para impulsar a los jóvenes que quieren hacer parte de la industria musical. “Su propósito es formar, visibilizar y conectar talentos, brindando oportunidades reales a quienes están construyendo su proyecto de vida a través de la música y los distintos roles que la componen”, dice en la página web.
En octubre del año pasado, la administración anunció varias novedades de esta iniciativa, entre ellas la ampliación del rango de edad de los participantes. En un principio el proyecto estaba dirigido a jóvenes entre los 14 y 28 años, pero a partir de 2026 no habrá límite de edad, cualquier persona de la ciudad se puede presentar a las convocatorias.
Y también revelaron que para finales de 2027 habrán ocho nuevos estudios para llegar a 15 espacios públicos de grabación.
Además la iniciativa tendrá dos líneas más: la Ruta de Roles Artísticos, dirigida a compositores, intérpretes, productores musicales y DJ productores, y la Ruta de Roles Complementarios, enfocada en los perfiles técnicos y estratégicos de la industria, incluyendo formación en marketing musical, VJ, tour management, management artístico, producción de eventos y roadies, entre otros.
Este proyecto es una puerta que conecta a la ciudad con la industria musical. No es sólo para artistas, aunque ellos sean el gran foco. Hay muchas rutas, en los estudios acompañan todo tipo de proyectos que impliquen, por ejemplo, audio, danza, pódcast.
La idea es ir creando un ecosistema musical en Medellín, donde se articulen los intereses con las ofertas y con el público. Acompañar a los artistas desde la producción, en los estudios, hasta la formación de audiencias -que es quizás la parte más difícil de todo el proceso-, en espacios como Altavoz.
–Cuando yo empecé a hacer música aquí en los noventas no había nada, ahora hay muchas posibilidades, pero para que este ecosistema se sostenga se necesita mucho a nivel cultural y social, es decir que la misma gente de aquí consume lo que se hace en la ciudad, que lo asuma como algo relevante, identitario, como parte de sus vidas –considera Diego.
El proceso en los estudios también se trata de eso.
–Los estudios son como unas puertas abiertas de la institucionalidad que construyen tejido social desde las artes y a mí eso me parece muy importante en nuestra forma social de ser. Aquí lo que se busca es llamar, invitar a la sociedad a que se acerque, se asocie –dice Sebastián.
En Medellín hay mucha gente haciendo música, muchas oportunidades para hacerla, pero hace falta que se escuche más. Que la gente de la ciudad apueste por lo suyo.