Juan Pablo Cardona Jaramillo tiene el récord de ser la persona más joven con membresía de Filarmed. Empezó a ir a los conciertos de la orquesta cuando tenía cinco años. A los diez fue el alumno más joven de un Taller de Dirección, dirigido a estudiantes y directores en ejercicio. Poco después, la orquesta lo invitó a dirigir en un programa especial para niños, y este año se convirtió en el primer beneficiario del Programa de Mentorías en Dirección de la orquesta.
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“Filarmed para mí es una familia, yo llevo toda la vida escuchándola, yendo a los conciertos. Fue gracias a la orquesta que pude visualizar este sueño”, dice Juan Pablo.
El amor por la música empezó desde bebé, con unos CD de Baby Einstein –un método de estimulación temprana para bebés y niños pequeños con la música clásica–que le trajo su tía Elizabeth, de Estados Unidos.
“Me enamoré profundamente del sonido de esos CD. Mantenía embelesado escuchando eso”, cuenta.
A los cuatro años entró a clases de iniciación musical en Bellas Artes y el profesor que lo recibió vio en él un talento especial, diferente. Empezó a tomar clases particulares de violín, entró también a la Red de Escuelas de Música de Medellín y todo en su vida se volvió música. De cumpleaños pedía partituras, entradas para los conciertos. La orquesta era como su parque de diversiones.
Con el tiempo se fue acercando a los músicos, asistía a los ensayos, estaba en todo lo que podía.
“El maestro Francisco Rettig –entonces director titular de la orquesta– empezó a notar que yo estaba en los ensayos, en los conciertos y un día me paró y me dijo ‘¿Tú qué es lo que quieres? ¿por qué estás acá?’ y yo, con una admiración tremenda, lo miré y le dije: ‘Maestro, quiero ser como usted, yo quiero ser director de orquesta’”, dice Juan Pablo.
Tenía apenas ocho años. El maestro le recomendó que tomará clases de piano, y así hizo. Desde entonces está en clases con la maestra Natalia Ramírez Díez, y se ha presentado en diferentes escenarios de Colombia y el exterior.
Para dedicarse por completo a la música, terminó rápido el colegio, empezó clases particulares de teoría musical, aprendió alemán por su cuenta y le pidió a Alejandro Posada, el maestro de maestros, que le enseñara dirección.
Su sueño era irse a estudiar dirección orquestal en Viena, en la Universidad de Música y Arte Dramático, donde estudió el maestro Posada y también Andrés Orozco, otro de los grandes directores de la ciudad.
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Al pregrado se presentaron más de 160 personas de todo el mundo. Escogieron apenas 12, entre ellos Juan Pablo, que desde ya se perfila como una de las grandes promesas de la música local a nivel internacional.
“Juan Pablo es un chico muy talentoso. Para nosotros es un placer poderlo acoger y acompañar en este proceso que el maestro Alejandro ha adelantado con increíble sabiduría y responsabilidad, como siempre. Juan tiene una relación muy especial con la música. Es un chico increíblemente talentoso, muy disciplinado y determinado, sabe bien lo que quiere, es una cosa maravillosa”, detalla Ana María Patiño, directora titular de Filarmed, mentora de Juan Pablo, y otro de los talentos de la dirección orquestal de Medellín.
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