Pico y Placa Medellín
viernes
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En los próximos meses serán cerca de 300 niños los que jugarán entre los guerrilleros de las Farc.
Los niños corretean por los zonas veredales y los más pequeños, los que acabaron de nacer, pasan de unos brazos a otros durante el día húmedo del monte.
Hoy los equipajes de los farianos no solo tienen uniformes, armas, libros que hablan de revolución y material de intendencia, también contienen teteros, pañales y algunos juguetes para los niños de la paz, como llaman a los nacidos durante la tregua, producto de una directriz de las Farc que llegó junto con el cese el fuego unilateral y las medidas de desescalamiento del conflicto por parte del Estado: los guerrilleros que quisieran podían conformar familias.
Con los primeros albores del fin del conflicto, las condiciones cambiaron para la guerrillerada. Ya no vivían con la tensión de la guerra ni saltando de un campamento a otro en busca de protección. Ya no daban ni recibían bala.
“Así que se hizo el amor”, dice sonriente Teófilo, un guerrillero veterano del Frente Cuarto de las Farc, mientras ve a uno de los nuevos acompañantes de sus...