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La historia de cómo el Papa León XIV terminó afiliado a una cooperativa de Antioquia

En una improvisada ceremonia en Roma, el máximo jerarca de la Iglesia Católica firmó su afiliación a Coofrasa, una cooperativa religiosa que nació en Santa Rosa de Osos hace 80 años.

  • Momento en el que el papa León XIV firmó su vinculación como afiliado de Coofrasa. FOTO CORTESÍA
    Momento en el que el papa León XIV firmó su vinculación como afiliado de Coofrasa. FOTO CORTESÍA
hace 3 horas
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El Papa León XIV, bajo su nombre civil Robert Francis Prevost, figura de manera sorprendente en los libros de registro de una cooperativa antioqueña. Es el socio más ilustre de una distinguida entidad que desde hace 80 años agrupa a sacerdotes, religiosas y comunidades eclesiásticas en una región que se consolida como tierra de cooperativas.

Antioquia tiene 324 organizaciones de este tipo en sus 125 municipios, lo que representa casi el 10% del total nacional.

Este modelo asociativo en el departamento destaca por su diversidad y la peculiaridad de sus integrantes. Además de la cooperativa que une a la jerarquía de la Iglesia católica con el máximo líder del Vaticano, existen otras igual de singulares: una conformada exclusivamente por niños, otra integrada por recicladores y una más que agrupa a coteros y bulteadores de la ciudad. Pero ninguna tenía a un papa en sus registros.

80 años de servicio

La cooperativa Fraternidad Sacerdotal –Coofrasa– tiene una historia bastante particular. Según el padre Francisco Londoño Londoño, actual gerente, esta nació como una idea del visionario sacerdote Abigail Restrepo, quien estaba adscrito a la Diócesis de Santa Rosa de Osos. Este, el 7 de abril de 1945, le recomendó a monseñor Miguel Ángel Builes Gómez la necesidad de organizar una cooperativa de cara a los retos que enfrentaría la iglesia una vez terminara la segunda guerra mundial.

“La época en que vivimos, el porvenir –que es preciso prever–, y la misma evolución social del mundo parece indicar que es hora de que el clero se una para constituir una verdadera fuerza económica, base esencial y natural de toda organización”, decía la carta de Restrepo.

Builes Gómez, el máximo jerarca católico paisa en ese entonces, es una de las figuras más controvertidas en la historia antioqueña del siglo XX, pues si bien fue uno de los acérrimos defensores del catolicismo en la región, su pensamiento ultramontano –pero sobre todo su influencia política– marcó la vida social y cultural de la región. Popular era su visión moral estricta frente a los cambios que traía la modernidad, especialmente en temas como la educación y las costumbres. Por eso sorprende hoy que, para el 1 de agosto de 1945, Builes no solo coincidiera con la visión más moderna que ofrecía Restrepo sino que abanderara la idea.

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“Después de un estudio detenido por parte de los consultores, hemos resuelto hacer un ensayo de cooperativa del clero de Santa Rosa. Yo mismo con mis reducidos peculios he querido pertenecer a ella como primer accionista”, dice en la carta de respuesta. ¿Sensatez previsora o toque divino al corazón de Builes? Solo “el de arriba” lo sabe.

El caso es que para el 28 de septiembre de 1945, con 32 afiliados y un monto de 2.000 pesos de la época que hoy equivalen a casi 10 millones, arrancó la historia de Coofrasa.

“Para mí el cooperativismo es el evangelio en acción. ¿Por qué? Porque el evangelio invita a la solidaridad, a apoyarnos los unos a los otros. En los Hechos de los Apóstoles se habla de que esos primeros cristianos en aquel entonces ponían todo lo que tenían para que le sirviera a todos para así hacer grandes cosas juntos. Y eso mismo es el cooperativismo. ¿No?”, explicó Londoño.

Desde hace ocho décadas, y antes de que se volvieran unas de las figuras más representativas del cooperativismo, Coofrasa ya venía practicando la multiactividad y la economía circular. Sobre la multiactividad, la cooperativa posee un almacén en el que se comercializa todo lo que se necesita para el culto divino. Es decir, las hostias, el vino, los copones, las custodias, etc.

“Ahora, con el tema de economía circular, tenemos las hostias que las fabrican las hermanas de clausura, hecho que también es una economía solidaria porque nos estamos apoyando entre nosotros. Esto ha estado estipulado desde siempre”, detalló el gerente.

Y también desde hace 80 años Coofrasa ha tenido las puertas abiertas para los miembros del clero que quieran hacer parte de la cooperativa. Desde obispos, sacerdotes, diáconos hasta comunidades religiosas de monjas, parroquias, colegios, universidades y otras instituciones católicas han tenido cabida allí. Eso sí, el portafolio de afiliados se ha sido ampliado recientemente pues hasta un papa figura en sus libros de asociados.

El afiliado 4513

Sobre los detalles de como fue que el papa León XIV terminó metido en Coofrasa, el padre Londoño es enfático en afirmar que todo fue trabajo en equipo. “La idea de mostrarle al nuevo papa las maravillas de esta cooperativa nació en mayo de 2025, con él recién electo. En esas fechas el presidente del Consejo de Administración de la cooperativa era monseñor Jairo Jaramillo Monsalve. Entonces, él dijo: ‘Hombre, el papa es un hombre sensible a los temas sociales para el clero. Busquemos ir donde él para que le contemos esta maravilla’”, explicó Londoño.

Desde esas fechas empezaron los acercamientos con la nunciatura apostólica, que grosso modo es la embajada del Vaticano en Colombia. Jaramillo habló con el nuncio –monseñor Paolo Rudelli– sobre lo novedoso de tener una cooperativa al servicio de la iglesia en Colombia. Rudelli ya tenía nociones de Coofrasa, pues en una visita a Santa Fe de Antioquia en 2022 le habían comentado de la Cooperativa.

“Tiene toda la razón, excelencia. Esto lo tiene que conocer el papa. Vamos a hacer las gestiones para la audiencia”, fue la respuesta de Rudelli a Jaramillo, según Londoño.

Desde entonces empezó el respectivo cruce de cartas y membretes entre entidades que auguraba una larga espera para la respuesta final. Sin embargo, para julio de 2025 llegó la ansiada contestación que no solo confirmaba la cita con el mismísimo papa sino que además ofrecía la opción de elegir la fecha.

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“Un día cualquiera el arzobispo me llama y me dice, ‘El nuncio pidió que escojamos fecha, ¿usted qué dice?’ Yo le dije, ‘escojamos el 3 de septiembre, aprovechando la cercanía con el aniversario 80’”, recordó el padre Londoño, quien aseveró que tanta celeridad y casualidad solo puede ser obra de la gracia divina.

Para septiembre, a Roma viajó una comitiva de Coofrasa que incluyó al obispo de Santa Rosa de Osos –Luis Albeiro Maldonado– como una forma de homenajear la cuna de la cooperativa. El día de la audiencia los primeros que hablaron con el papa fueron los obispos y el arzobispo que iban con la comitiva. Estos le hicieron un recuento sobre Coofrasa. Ya en una segunda parte de la audiencia los sacerdotes que iban –entre ellos el padre Londoño– pudieron hablar con el jerarca; y ahí el padre Londoño, tal vez dando muestras de astucia paisa, aplicó la máxima bíblica que dice “que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha”.

“Resulta que en los diálogos con el nuncio no habíamos hablado nada de que el papa se asociara a Coofrasa, pero nosotros llevábamos toda la documentación lista por si luego de hacerle la propuesta él aceptaba. Entonces, volviendo a la audiencia, yo me presenté, le dije que era el gerente y de una le dije: ‘Y lo invitamos a que sea asociado de la cooperativa’. El papa es un hombre muy sencillo, más bien tímido y ahí mismo dijo que sí y firmó el acta como afiliado. Luego de firmar me dijo: ‘Desde ahora yo también soy dueño de esta cooperativa’, que es una frase que me hace recordar mucho la respuesta de monseñor Builes hace 80 años atrás”, explicó.

Hoy en el registro de los 4.624 afiliados de Coofrasa aparece que el número 4.513 corresponde nada más ni nada menos que al papa León XIV, peculiar logro que tal vez no tenga ninguna otra cooperativa en el mundo, pero que también resalta la figura de estas economías asociativas en una región como la nuestra.

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