Pico y Placa Medellín
viernes
7 y 9
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El difícil camino que transitan los estudiantes en zonas rurales de
Antioquia. Historia de una jornada en el corazón de la cordillera.
La luz se cuela por las rendijas de la pared de madera que separa la cocina de la pieza principal. La penumbra ayuda a delinear al otro lado la figura de Carlos Ciro, un campesino menudito de 64 años, que silba los versos de Ilusión perdida, un éxito popular de Rómulo Caicedo, mientras muele el maíz para las arepas. “Me hace recordar de aquel ayer que fuimos tan felices”, dice la canción.
Apenas clarea en el cañón del Melcocho, en límites entre El Carmen de Viboral y Sonsón, en el Oriente antioqueño. La civilización está a cuatro horas a caballo, no hay otro medio de transporte para llegar hasta la casa de madera, con barandas de guadua, techo de lata, cinco bombillos y fogón de leña de cuatro puestos, donde viven Ciro, su esposa Magdalena Estrada y José y Daniela, los últimos de los 12 hijos que tuvieron.
“No me sé completa la canción pero me gusta mucho”, dice Ciro, al que conocen como Puñalada en ese caserío confinado a la lejanía que se llama El Porvenir. “Yo soy sin pereza siempre, a...