Cintillo de indicadores económicos Colombia

Pico y Placa Medellín

viernes

7 y 9 

7 y 9

Pico y Placa Medellín

jueves

3 y 6 

3 y 6

Pico y Placa Medellín

miercoles

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

martes

1 y 4  

1 y 4

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

5 y 8  

5 y 8

El gobierno Petro dejó a Antioquia con más de 20.000 hectáreas de coca

En el informe de Naciones Unidas, Antioquia cerró el 2024 con 17.162 hectáreas sembradas, pero la Gobernación dice que la cifra actual está entre las 21.000 y 23.000. En la región, voces apoyan el regreso de la fumigación aérea. ¿Es viable?

  • En Antioquia, los municipios con más cultivos de uso ilícito son Valdivia, Tarazá, Anorí, Cáceres e Ituango. Los cinco agrupan el 77% de toda la coca cultivada acá. FOTO Manuel Saldarriaga.
    En Antioquia, los municipios con más cultivos de uso ilícito son Valdivia, Tarazá, Anorí, Cáceres e Ituango. Los cinco agrupan el 77% de toda la coca cultivada acá. FOTO Manuel Saldarriaga.
hace 57 minutos
bookmark

El camino para que Antioquia regrese a los días en los que tenía menos de 1.000 hectáreas de coca y empezaba a vislumbrarse como un territorio libre de cultivos ilícitos todavía se proyecta muy largo.

En el más reciente informe entregado por las Naciones Unidas y el Gobierno Nacional, el departamento volvió a aparecer entre las zonas más afectadas por esta problemática en el país.

Si bien la situación no es tan dramática como en Nariño, Cauca o Norte de Santander —donde los cultivos han crecido cerca de 19.000 hectáreas—, el departamento continúa haciendo parte de un punto crítico en el que convergen diversos grupos armados.

Infográfico
El gobierno Petro dejó a Antioquia con más de 20.000 hectáreas de coca

Las cifras muestran que para 2024 las hectáreas sembradas en los límites de Antioquia fueron 17.162, que si bien representan una reducción del 8,6% a las 18.785 hectáreas de 2023, las estimaciones de entidades como la Secretaría de Seguridad de Antioquia apuntan que para este año ese total ya está por encima de las 21.000 hectáreas.

En medio de este panorama, en el que además el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella anticipó que emprenderá un programa de fumigación aérea más agresivo, desde Antioquia la Gobernación salió a respaldar esa iniciativa.

“La única forma de impactar es la fumigación. No hay de otra. ¿Cuánto llevamos erradicando manualmente?”, expresó el secretario de Seguridad de Antioquia, Luis Eduardo Martínez, en apoyo al regreso de esos operativos.

Las claves del informe

La más reciente radiografía sobre la situación de los cultivos ilícitos en el país salió a la luz a finales de junio pasado, en medio de una fuerte controversia sobre el entonces gobierno del presidente Gustavo Petro.

Semanas atrás, el Palacio de Nariño había decidido únicamente hacer públicos los datos correspondientes a 2024 y se rehusó a publicar los datos de 2025, asegurando tener reparos en la metodología.

Lea más: Gobierno de De la Espriella tumba restricción a la aspersión con glifosato para cultivos ilícitos

En 2022 y 2023, a la administración Petro también le había incomodado que la ONU alertara de que la producción potencial de cocaína en Colombia había alcanzado las 2.600 toneladas, un 53% más.

Para la fotografía de 2024, el informe mostró que las hectáreas sembradas con coca seguían desbordadas, con un total de 261.000 hectáreas. En comparación con 2023, cuando había 253.000 hectáreas, el dato representa un 3,5% más.

A nivel nacional, las tres regiones que más cultivos ilícitos concentran son el Pacífico, con 121.612 hectáreas (ha); Putumayo–Caquetá, con 49.190 ha; y Catatumbo, con 48.739 ha.

La ONU señaló que los cultivos ilegales se están concentrando principalmente en las zonas fronterizas continentales o costeras, esto con el objetivo de optimizar los flujos logísticos y de tráfico de las organizaciones criminales.

La situación de Antioquia

En el informe de la ONU, Antioquia hace parte de la Región Central, junto con los departamentos de Córdoba, Bolívar, Santander y Boyacá. En este grupo, el área total sembrada pasó de 37.063 hectáreas en 2023 a 34.348 en 2024, lo que equivale a una reducción del 7%.

Mientras que Nariño, Cauca y Norte de Santander fueron destacados como los departamentos en que más se concentran los cultivos, Antioquia y Putumayo fueron destacados como aquellos en los que más se presentaban reducciones, según el informe, por cuenta de las acciones de erradicación.

En los datos del Sistema de Información de Drogas de Colombia (Sidco), herramienta del Ministerio de Justicia donde se pueden consultar los totales de todos los departamentos y municipios, Antioquia pasó de reportar 18.785 ha en 2023 a 17.162 ha en 2024.

No obstante, para las autoridades de Antioquia esa reducción está lejos de verse de forma positiva, sobre todo si se pone la vista en otros años.

En las series históricas del departamento puede observarse, por ejemplo, que las hectáreas registradas en 1999 eran 3.643 y en 2007 saltaron a 9.926, pero entre 2012 y 2015 estuvieron alrededor de las 2.500, alcanzando incluso en 2013 apenas 991.

A partir de 2016 los cultivos se dispararon y empezaron a romper año a año su techo, registrando 8.855 hectáreas en 2016, 13.403 en 2018 y 16.980 en 2022. Durante el gobierno Petro el área alcanzó sus máximos históricos, con 18.785 hectáreas de 2023 y las 17.162 de 2024. Sin contar los datos de 2025, que se estiman rompieron ya el techo de las 21.000 hectáreas, el balance para las autoridades departamentales da cuenta de que todavía la región no sale de su momento más oscuro en materia de coca sembrada.

Los municipios en rojo

Aunque en Antioquia son 32 de sus 125 municipios los que han aparecido en los últimos años en los registros del Sidco, para este 2026 la situación es especialmente crítica en cinco puntos.

Los dos municipios que más coca concentran son Valdivia, en el Norte antioqueño, y Tarazá, en el Bajo Cauca. Mientras el primero tenía 4.311 hectáreas en 2024, el segundo tenía 3.659 en ese mismo año.

La lista la completan Anorí, con 1.957; Cáceres, con 1.908, e Ituango, con 1.509 hectáreass en 2024.

El caso de Valdivia y Tarazá es especial, dado que son los dos municipios más crecimiento han mostrado en la última década (2015-2014).

Si bien Tarazá ya tenía 884 hectáreas en 2015, multiplicó cuatro veces ese número para llegar a sus cifras actuales. En Valdivia el crecimiento es más dramático, pasando de 189 hectáreas en 2015 a 4.311 en 2024; es decir, 4.100 más, el aumento más grande en todo Antioquia.

Ituango, otra de las zonas más críticas en seguridad en los últimos años, creció casi 36 veces su área, pasando de apenas 41 hectáreas en 2015 a las 1.509 de 2024.

Pese a tener un área significativamente menor, hay otros municipios que muestran comportamientos peculiares, como Murindó y Vigía del Fuerte, en el Atrato Medio. Murindó registraba apenas 1,5 hectáreas en 2019, siendo un municipio casi por fuera del radar, pero en 2024 ya sobrepasaba las 200. Vigía del Fuerte tampoco salía en esos listados, pero apareció en la foto de 2022 con 8,8 hectáreas y en 2024 ya iba en 34,8.

Uno de los factores que une a los lugares más afectados es su condición de ser municipios cercanos a la zona limítrofe con los departamentos de Córdoba, Bolívar y Sucre, la zona precisamente más complicada en materia de orden público en los últimos años.

En diálogo con ese diario en semanas recientes, el secretario de Seguridad de Antioquia, Luis Eduardo Martínez, había alertado que dicha zona del departamento está siendo objeto de disputa entre el Clan del Golfo, las disidencias de las Farc y el Eln, quienes en la Serranía de San Lucas ven una zona clave para controlar corredores y también para dominar cultivos de coca y actividades de minería ilegal.

A diferencia del Catatumbo o de Nariño, la ONU apuntó en su informe que otra de las razones que explicaba que los cultivos no se dispararan otra vez es que los grupos ilegales están más concentrados en la minería ilegal.

Bajo esa óptica, Antioquia es un territorio especialmente sensible, dado que la ONU apuntó que hace parte de un 3% del territorio colombiano en el que había convergencia de cultivos de coca, minería ilegal de oro y deforestación.

Sobre los esfuerzos de la Fuerza Pública para controlar esas zonas críticas, el secretario Martínez señaló que en los últimos años han sido en vano y esta es precisamente una de las tareas más urgentes.

“A pesar de que las fuerzas en territorio han hecho todo lo posible con las capacidades que tienen para contener, no han podido. No han podido porque los homicidios siguen al orden del día, los ataques y los enfrentamientos entre estructuras siguen al orden del día, los cultivos ilícitos continúan creciendo”, apuntó.

En medio de ese panorama, Martínez es uno de los que advierte que el dato de 2025 será mucho mayor.

Entérese: Defensoría advierte que cultivos de hoja de coca aumentaron en 118.000 hectáreas entre 2020 y 2024

“Nosotros tenemos este año entre 21.000 y 23.000 hectáreas de hoja de coca, porque en el último conteo, que fue en el 2024, se dijo que teníamos 17.200 hectáreas, redondeando. Es decir, hoy tenemos que tener entre 21.000 y 23.000 hectáreas. Antioquia es el quinto departamento del país con mayor área sembrada y representa el 7% del total nacional”, señaló.

A juicio del secretario, el único camino para volver a poner a raya los cultivos sería la fumigación área, un tema que precisamente esta semana volvió a estar en la agenda.

¿Regresará la fumigación aérea?

El informe de la ONU también entregó algunas cifras de los operativos en contra de las drogas en Colombia, mostrando los resultados del enfoque que le quiso dar el gobierno del expresidente Gustavo Petro al problema de las drogas.

Cabe recordar que, a pesar de tener esfuerzos acumulados durante los últimos 20 años, el pasado gobierno decidió enfocar sus esfuerzos en las acciones de interdicción. Por ejemplo, mientras en 2023 los datos del gobierno daban cuenta de 746.285 kilos de cocaína incautados, en 2024 ese dato estaba en 889.201 kilos.

En contraste, la erradicación manual forzosa —la única herramienta que quedó luego de que se suspendiera la fumigación aérea— alcanzó 20.325 hectáreas en 2023 y unas escasas 9.403 en 2024; es decir, un 54% menos.

Desde los tiempos de la campaña, el ahora presidente Abelardo de la Espriella propuso retomar la fumigación aérea, sosteniendo que era el único método efectivo para reducir los cultivos ilegales.

A raíz de una decisión de la Corte Constitucional que prohíbe esa actividad con glifosato —ya que existe información científica que identifica ese herbicida como un agente cancerígeno— el tribunal estableció que el Estado no podía ser causante de daños a la salud y el medio ambiente.

Vale recordar que en 2022, el gobierno del presidente Iván Duque había intentado reanudar esas aspersiones, pero la Corte tumbó el intento considerando que no se estaba garantizando la participación de las comunidades y otros requisitos estrictos.

Este viernes el gobierno de Abelardo de la Espriella reabrió la discusión y tumbó la Resolución 6 de 2015, en la que se había ordenado suspender la fumigación.

El giro que le ha dado el nuevo gobierno al tema es no insistir en el uso del glifosato, sino buscar otro herbicida que no tenga impactos tan amplios. Por ejemplo, ha trascendido que se estudia incluso un plan piloto con glufosinato de amonio. Sobre este escenario, la Gobernación de Antioquia ya ha expresado apoyar el regreso de las fumigaciones. Sin embargo, la discusión apenas empieza.

Nuestros portales

Club intelecto

Club intelecto

Para seguir leyendo

Las más leídas

Te recomendamos