Rosa Margarita Castaño, una adulta mayor, y su hijo, son usuarios de la Nueva EPS, viven en el municipio de Rionegro y son insulinodependientes. Desde octubre del año pasado han tenido que comprar el medicamento por sus propios medios porque, según ellos, no se los volvieron a suministrar, y deben elegir con el poco dinero que tienen entre adquirir la insulina o comer.
Como ellos hay más de 100 personas, también de la Nueva EPS, que se han cansado de hacer filas de manera innecesaria para recibir un “no lo hay” como respuesta. Muchos son de la tercera edad o tienen dificultades para desplazarse de un lugar a otro, y aún así no tienen más alternativa que ir a uno de los puntos de dispensación del municipio con la esperanza de que podrán encontrar lo que necesitan ellos y sus familias.
“Esto es una injusticia. Yo tengo artrosis en mis dos rodillas y en mi cadera. No soporto más, no me he podido aplicar la insulina, no he desayunado, me vine sin tragos y esta es la hora que estoy aquí a ver si puedo conseguir la forma de entrar por los medicamentos para mi hijo y para mí. Hace un mes me tocó hacer una fila de 15 horas y media para lograr una fórmula. Por favor necesitamos que nos colaboren, nos estamos muriendo”, dijo la señora Rosa.
En un video compartido por la Alcaldía de Rionegro, se pueden evidenciar las interminables filas para reclamar los medicamentos. Son solo pocos los que alcanzan a tener una silla para sentarse, el resto debe, por horas, padecer una odisea que pareciera no tener fin.
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