En algún punto de diciembre, cuando el ruido de la pólvora rompe la noche y las celebraciones avanzan sin pausa, una zarigüeya desorientada cruza una vía secundaria del Oriente antioqueño y muere atropellada. No es una escena real, pero podría serlo, pues año tras año, durante las festividades de fin de año, situaciones como esta se repiten: animales que huyen del estruendo, pierden el rumbo, abandonan sus refugios o quedan expuestos a riesgos que antes no existían.
La magnitud de ese fenómeno quedó registrada en los reportes oficiales de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), en la que se da cuenta de que solo durante diciembre de 2025, 157 animales silvestres ingresaron al Centro de Atención y Valoración (CAV) por causas asociadas directa o indirectamente al uso de pólvora. La cifra representa un aumento cercano al 250 % frente a los 45 casos atendidos en el mismo periodo de 2024 y evidencia una presión crítica sobre la biodiversidad de la región, así como sobre la capacidad operativa del centro.
Los ingresos al CAV no respondieron a un único tipo de lesión ni a un solo patrón de afectación: la mayoría de los animales presentaron traumas físicos graves, desorientación severa y alteraciones en sus comportamientos naturales, efectos asociados al ruido y a las detonaciones. A ello se sumaron escenarios menos visibles, aunque igual de letales, como muertes súbitas, abandono de nidos —con la consecuente llegada de animales huérfanos— y un incremento de riesgos derivados de la interacción forzada con infraestructuras humanas y animales domésticos.
Entérese de más: Tres animales murieron en el Parque de la Conservación en Medellín: ¿qué fue lo que pasó?
El desenlace fue particularmente adverso y pese a los esfuerzos técnicos, veterinarios y operativos del equipo interdisciplinario del CAV, el 65 % de los individuos ingresados tuvo un resultado mortal. El 35 % restante permanece con pronóstico reservado, con mayores probabilidades de recuperación en los casos correspondientes a animales huérfanos. En ese sentido, es pertinente mencionar que las cifras no reflejan la totalidad del impacto, corresponden únicamente a los animales que lograron ser rescatados y trasladados al centro, lo que implica un subregistro inevitable de casos que nunca alcanzan a ser reportados.
Regístrate al newsletter